
El Buda de la entrada
La pieza que todos fotografían. Su mano derecha baja sobre la rodilla: el gesto de tocar la tierra, el momento de la iluminación, cuando el Buda llamó a la tierra misma como testigo. Las dos plumerias a su lado tampoco son decoración. En Bali el árbol se siembra a propósito en los patios de los templos, porque florece casi sin parar y mantiene surtidas las ofrendas diarias, y sus cinco pétalos se leen como los cinco elementos.





